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14 SEPTIEMBRE

 

Lo que piensa una niña de 16 años sobre las conductas de alto riesgo

 

Lo que yo pienso sobre las conductas de alto riesgo ha cambiado drásticamente en 7 meses. Hace 7 meses yo estaba metida en un círculo vicioso de conductas de alto riesgo como, uso y abuso de sustancias, un trastorno de la conducta alimentaria, relaciones insanas, y cutting.

Cuando yo tenía 10 años, veía el fumar, tomar, y el uso de drogas como lo wooow! Lo que una niña “popular” hace. Lo que es “divertido”. Con unas amigas, por no tener bases fuertes, por falta de límites, y presión social, probé el alcohol y el tabaco a los 12 años porque ¿cómo les iba a decir que no? Yo no quería ser la “ñoña” o “teta”, o por lo menos eso pensaba  y ahora veo que  fue el error más grande de mi vida (sigan leyendo más adelante explicaré todo).

También a través de las redes sociales y los estereotipos, pensaba que para ser “bonita y guapa” tenía que estar flaca, entonces decidí que iba a parar de comer, empecé a restringirme de alimentos, empecé a vomitar y laxarme, a los 11 años desarrollé un trastorno de alimentación. Además de esto, a través de las redes sociales pensaba que las mujeres éramos objetos, que tenía que vestirme de mini falda, shorts y crop tops con escote para gustarle a los hombres, agregando todo esto, más una muy baja autoestima, empecé a tener relaciones tóxicas, y sin compromiso.

Más adelante, mi vida estaba, o por lo menos se sentía como si fuera un caos. Gracias a esto, a los 13 años caí en depresión y empecé a cortarme, ya que estaba metida en problemas y ambientes en los cuales una niñas de 13 años no debería estar, y no pude manejarlo como yo creía e intentaba aparentar.

A los 13 años, llevaba una vida tan vacía. No había fin de semana en el que acabará peda, vomitando en el baño. Un viernes normal para mí, estaba peda, y un niño vio fácil la oportunidad y abusó de mí. Tan mal está la sociedad, que él muy orgulloso lo contó, claro, sin mencionar que yo no quería. La voz se corrió y ahora no solo era “la borracha”, si no ahora también era la “fácil”. Con mi baja autoestima pensaba que si me empezaba a acostarme con niños, ahora si ser fácil, los niños con los que estuviera me iban a querer. Era una niña rogando por el amor que yo misma no me podía dar.

Las conductas de alto riesgo aumentaron y aumentaron. No comía, “necesitaba estar flaca para que los demás me volteen a ver y me quieran” desarrollé un pánico y una ansiedad inexplicable a subir de peso, se había convertido en una obsesión. Seguía metida en la peda y se me hizo muy fácil pasar de mis típicos shots de tequila y mis marlboro, a la marihuana, la cocaína, entre otras. Yo era una niña DIVERTIDA, aparentaba llevar una vida que cualquiera quisiera tener, cero responsabilidades, muchísimos amigos, fiestas, relaciones y drogas. Pero lo que los demás no sabían era el infierno que en realidad estaba viviendo. Estaba enferma, sentía asco hacia mí misma por no darme a respetar y tener relación sin compromiso, no soportaba estar sola, me odiaba, necesitaba estar drogada y ya no encontraba el deseo de vivir, yo me quería morir.

Yo llevaba una vida que ya había escuchado en conferencias del colegio, y pensaba que esto le pasaba a otras personas, a mí no, “yo no tenía un problemas”. Pero nadie está inmune a vivir este infierno, y menos teniendo conductas de alto riesgo a esta edad (en la adolescencia).

Seguro están pensado, ¿y sus padres? Yo llevaba una doble vida, manipulaba y mentía todo el día, de hecho, puedo decir que mi vida era una mentira, enfrente de mis papás era alguien muy diferente a quien era con amigos, y a quien era yo sola, todo se basaba en lo superficial, y en las apariencias. Pero las mentiras me ganaron, y se me cayó mi teatrito. Gracias a Dios, mis papás tomaron una decisión que me salvó la vida, decidieron meterme en una casa de rehabilitación. Estuve 5 meses internada, desintoxicándome y trabajando en mí. Porque las conductas de alto riesgo son solo “la punta de iceberg” es lo que se ve, es el síntoma, pero lo importante es lo de abajo, lo interno, las emociones. Claro que para trabajarlo necesitaba estar sobria.

He tenido un camino de autoconocimiento muy importante. Hoy en día asisto a grupos de autoayuda, con terapeutas, psiquiatras, y una nutrióloga, y todo para no volver a caer en estas conductas, porque siempre está latente la recaída.

Imagínense tengo 16 años y nunca voy  a poder volver a tomar, cuando me dijeron esto, lo primero que pensé fue: Imposible, ¿qué voy a hacer?, que aburrido, ¿cómo esperan que cuando cumpla 18 y no tome???. Pero he aprendido nuevas formas de divertirme, he aprendido una diversión real. Hoy puedo estar triste sin deprimirme, y conocí la tranquilidad y felicidad. Llevo una vida tan diferente de la que llevaba hace 7 meses, el cambio ha sido difícil, pero el mejor cambio que he hecho, hoy estoy feliz de estar viva, ya no paso todo el día buscando formas de morir.

Si hoy me preguntaran ¿si pudieras regresar el tiempo, al día que esa amiga te ofreció alcohol por primera vez? Sin pensarlo lo haría, si pudiera diría él no más firme del mundo; pero ambos sabemos que no se pude, ahora, lo que tengo es la certeza de no querer volver a esa vida, aunque por una parte me ha hecho crecer, y me ha hecho fuerte.

Siento la necesidad de ayudar a los demás, a que no cometan el mismo error que cometí, quiero que otras niñas y niños puedan dar el no que yo ni di.

Lo que pienso sobre las conductas de alto riesgo es que por más que la sociedad lo pinte como lo divertido, como si lo único que importa fuera la apariencia, la fiesta, si sales o no con el niño la niña más guapo(a) de prepa; no es cierto, hay muchas otras cosas aún más profundas e importantes, como el amor propio, la felicidad verdadera, y las amistades de verdad; porque esas amistades, con las que lo único que hacía era consumir, no son verdaderas, cuando se enteraron que ya no planeaba consumir, se alejaron, un amistad verdadera es aquella que busca tu bien. También aprendí nuevas formas de divertirme, una diversión de verdad, que acaba en risas, no en crudas, y en problemas, problemas que pueden llevarte a la muerte, porque gracias a Dios no fue mi caso, pero ¿cuántas veces me subí a un auto con alguien que iba borracho sin pensar las consecuencias?

Las consecuencias de las conductas de alto riesgo son reales, y repito, nadie es inmune a ellas, y las promesas que dan las conductas no son ciertas. No necesitas tomar para divertirte, no necesitas drogas para ser “más” o “mejor” que los demás, no necesitas estar enfermamente flaca o perfecta para que los demás te quieran, ni cortarte para “sacar” el dolor, hay otras formas de expresarlo. No hay ninguna conducta que valga la pena, la satisfacción es momentánea, el dolor y el vacío, si no se trabaja, es permanente.

Enserio no hay necesidad de tomar a tan temprana edad, ni practicar otras conductas de alto riesgo, no dañes tu vida por aparentar, porque en realidad llega un momento en el que te das cuenta que no fuiste el o la más wooow por tomar, ni por tener el mejor aguante, al final fuiste el perdedor que desperdicio tantos momentos por las conductas, el que se hizo daño, y también dañó una gran parte de su vida, y probablemente también de los demás que lo rodean, por su baja autoestima, sus inseguridades, y problemas, y los hizo más grandes en lugar de resolverlo. Se inteligente y toma decisiones que te beneficien, no que te perjudiquen.

 

Si algo he aprendido es la importancia del amor propio, todo se deriva de ahí, alguien que realmente se quiere, no se hace daño, en cambio, busca su bien y su felicidad. Así que lo último que les puedo decir es que aprendan a quererse, a ponerse límites, y no tener miedo a decir NO.

Bullying entre niñas

     Es muy triste el hecho de que la mayoría de los jóvenes experimentan bullying en algún momento. México ocupa el primer lugar internacional de casos de bullying en educación básica ya que afecta a 18 millones 781 mil 875 alumnos de primaria y secundaria tanto en escuelas públicas como en privadas, de acuerdo con un estudio de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).

 

      Así como los niños y las niñas pueden experimentar esto, para las niñas es más factible. Con las niñas, puede ser más sutil, como el rechazo por no cumplir con los estándares de belleza que impone la sociedad o la propagación de chismes y rumores, en lugar de la intimidación cara a cara, que también se llega a dar. A comparación de los niños el bullying es menos físico y más psicológico-emocional como herir sentimientos. Ya que la agresión es más encubierto, y no tan notorio, es más difícil detectarlo.

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Violencia entre Mujeres

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INTRODUCCIÓN A LA EDUCACIÓN SEXUAL INFANTIL Y ADOLESCENTE

¨"Visión panorámica de la sexualidad humana"

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¿Qué es educar para la vida?

El ser humano incluye cuerpo físico, mente, emociones, sentimientos, pensamientos, conductas, interacción con medio ambiente e inteligencia, esto y más es lo que conforma el YO.  Y el Yo es el resultado de nuestra infancia.

 

 

La estructura de la personalidad está conformada por el factor biológico (genético), psicológico y conductual. Gracias a la combinación de estos tres factores se forma a su vez el Yo, ello y el súper yo (conciencia, sub conciencia e inconsciente) que nos ayudan a estar en contacto con el medio y adaptarnos al mismo generándonos a la vez aprendizajes que se viven como experiencias. 

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¿Divorcio o quedarse por lo hijos?

Las personas se casan no con la intención de divorciarse y mucho menos cuando se ha decidido tener hijos/hijas. Sin embargo, el vivir en pareja es más complejo de lo que uno se puede imaginar. Y esto es debido a cada uno de los integrantes en dicha relación tiene una historia, un sistema de creencias e incluso la idea de lo que es pareja en función de su propio modelo (sus padres), sumado a esto,  se casan con expectativas que muchas o la gran mayoría no se cumplen, terminando con mucha frustración y enojo, o en el mejor de los casos se termina de manera pacífica, a pesar del sentimiento de fracaso.

 

Cuando existen frustraciones, alimentadas por  enojo y miedo, manifestándose de distintas maneras como con berrinches, venganzas, exigencias, intolerancia, quejas, gritos, insultos, e incluso violencia, la relación empieza a deteriorarse a tal grado que se empiezan a perder valores como el respeto, honestidad, etc. Afectando considerablemente a los hijos/hijas, quienes están involucrados por vivir en el mismo techo o porque incluso son parte de las batallas a causa de los roles frustrados o no aceptados en la paternidad. 

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